Sigillarium no te pide ninguna cuenta. Por tanto no hay ninguna cuenta que eliminar: no tenemos ni tu nombre, ni tu dirección de email, ni ninguna contraseña. Esta página explica dónde viven realmente tus datos y cómo deshacerte de ellos.
Todo lo que te concierne está en tu dispositivo. Desinstalar la aplicación borra la totalidad de tus documentos, sellos y preferencias. No hace falta ningún trámite con nosotros.
Tus documentos están cifrados con una clave que nunca sale de tu dispositivo. Nadie, nosotros incluidos, puede recuperarlos. Exporta lo que importa antes de borrar nada.
Dos formas de borrarlos:
El único registro existente sobre ti es el de tu suscripción, en nuestro proveedor RevenueCat. Está vinculado a un identificador aleatorio propio de tu instalación, que no contiene ninguna información personal.
Ese identificador es visible en la aplicación: Ajustes → Identificador de soporte. Es el único punto de enganche existente, y no permite llegar hasta ti.
Si deseas que se borre ese registro, envíanos el identificador:
Envía tu solicitud a:
privacy@sigillarium.appPega el identificador de soporte que aparece en los ajustes de la aplicación. Sin él no tenemos forma de encontrar el registro.
Las transacciones y facturas ligadas a una suscripción se conservan durante el plazo legal impuesto por nuestras obligaciones contables y fiscales. Las guardan Google Play o la App Store, que facturan la suscripción. Estos datos no pueden borrarse a petición antes del vencimiento legal.
Tu suscripción premium la gestiona la tienda de aplicaciones, no nosotros:
Desinstalar la aplicación no cancela la suscripción. Cancélala desde la tienda, o seguirá facturándose. No se efectúa ningún reembolso del periodo ya pagado, conforme a las condiciones de las tiendas.
El RGPD te da derecho de acceso, rectificación, supresión, portabilidad, oposición y limitación. En el caso de Sigillarium, estos derechos cubren un ámbito muy reducido: no existe ni cuenta, ni perfil, ni historial de navegación, ni dato nominativo que consultar o corregir.
Tus documentos están bajo tu único control, en tu dispositivo: no tenemos ningún acceso a ellos, ni siquiera por requerimiento judicial.
No. No hay cuenta. Basta con desinstalar.
Sí, al desinstalar. Se guardan en la carpeta privada de la aplicación; el sistema los borra con ella. Asegúrate de haber exportado lo que importa.
No. La clave de cifrado se destruye con la aplicación. Lo mismo ocurre al cambiar de teléfono, incluso mediante una herramienta de migración: el contenido de la caja fuerte no sobrevive. Ese es el precio de que nadie salvo tu dispositivo pueda leer tus documentos.
No. Debes cancelarla desde Google Play o la App Store (ver sección 4).